20120717

Iowa, Martín Fierro y el viejo Vizcacha

Hay tantas semejanzas entre Iowa y el interior de Argentina, que a veces espero que se me aparezca un gaucho trajeando chambergo y bombachas cantando las cuartetas de Martín Fierro acompañado del viejo Vizcacha,

La geografía plana me recuerda las Pampas infinitas. Los maizales enormes que se extienden hasta perder la vista. Los molinos de viento, algunos antiguos y aún funcionando.

La tierra tiene el mismo color grisáceo, y por la ubicación geográfica, el azul del cielo tiene el mismo tono que en Argentina.

Cuando yo vivía en el Brasil, me llamó la atención el color del cielo Brasileño de un celeste mas claro. El sol parecía más blanco y menos dorado que el sol de Argentina. En Iowa, el cielo volvió a ser celeste más intenso y el sol volvió a ser dorado, como en las tierras de Tata con Mama.

Durante algunos años mantuve en secreto mi percepción del cielo y del sol Brasileños, tan diferentes de la Argentina. Yo ya tenía bastantes problemas cada vez que las selecciones de fútbol se enfrentaban, por lo tanto no iba a ser gil de decirle a los Brasileños “Che, el cielo de la Argentina es mas azul y el sol es más dorado”.

Pero un día, conversando con mi amigo el fotógrafo Brasileño Eduardo Becker, un admirador de las bellezas naturales de Argentina, me dijo: “Me gusta mucho fotografiar en Argentina por causa de la luz que hay allá”. Cuando él dijo esto, le confesé que durante años yo pensaba que el cielo y sol brasileños me parecían más blancos, pero que no me animaba a decirlo en voz alta para no ofender y para evitar que me tomasen por loco. ¡Becker se rió mucho!

En realidad la luz en Argentina es mejor para la fotografía por causa de la posición del sol, y lo mismo sucede en Iowa. La distancia entre Iowa y la linea del Ecuador es casi la misma que entre Buenos Aires y el Ecuador.

El escritor Mark Twain elogió mucho los atardeceres de Muscatine en Iowa, la pequeña ciudad en que vivo.

Es una pena que en la escuela, algunos maestros mediocres nos estimulan a “pasar de grado” y no nos enseñan a estudiar, a investigar y a apreciar el conocimiento. Claro que hay honrosas excepciones.
Ahora me gusta la geografía...¡A la vejez, viruela!


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