20120716

¡Tú dependes del conocimiento tribal, cara pálida!

Este artículo amenaza de ser muy nerd...super nerd...hiper nerd. Haré lo posible para mantener mi estilo irreverente y hacerlo interesante para los que no son nerds...pero si encendiste la computadora, abriste el navegador y llegaste sin zozobras a este blog, entonces eres ser un poco nerd también.

Mi trabajo depende del conocimiento tribal.

No te pienses que estoy en la jungla, sentado dentro de una olla sobre el fuego, rodeado de indígenas bailando el ULA-ULA mientras me hacen cena. ¡Nada de eso!



Estoy rodeado de gente mucho más peligrosa todavía: los informáticos.

Ellos se sientan frente a la computadora y teclean por horas, sorbiendo café, callados, quemando las retinas frente a las pantallas coloridas. Aunque estén sentados aquí cerca, ellos pueden conectarse a casi cualquier lugar del planeta. Hablan con los dedos mejor que con la boca usando teclados que dicen clac-clac-clac.

Mientras están sentados, con cara de “nada”, están tocando sistemas de tarjetas de crédito, ficheros de personas y empresas, registro de materias primas millonarios. Hay los que comandan aviones no tripulados, navíos, sistemas de tráfico aéreo, terrestre y marítimo. Mandan señales y ordenes desde sus ratones y teclados para el globo mundial.

Y muchas de las cosas que ellos hacen no están escritas en lugar alguno, apenas están en las cabezas de ellos. Es el tal “conocimiento global”, información importante que no está oficialmente registrada. Son detalles importantes que hacen que el sistema funcione bien. Sin saber estos detalles, los programas que paran de funcionar presentan enormes dificultades a los que tratan de hacerlos andar de nuevo sin saber “los secretos de la tribu”.

El conocimiento tribal es el terror de los gerentes.

¿Tú sabías que en la cabeza de los informáticos hay informaciones que solamente ellos saben?
Son informaciones que las universidades no saben.

Empresas gigantes que usan computadoras desde los años 60, bancos, financieras, aseguradoras y semejantes, usan millones de programas de computadoras creados por gente que se jubiló y muchos de ellos murieron, llevándose al asilo o al más allá el conocimiento tribal de la época de ellos.

El eslogan de muchos directores de informática sobre estos programas cincuentenarios es: “¡No los toque! Están andando solos hace decenas de años, por lo tanto no se atreva a ponerles un dedo encima.”

Casi nadie habla de esto.


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