20121021

Inés partió

En el dia 19/02/2011, mamá, Inés Hernández de Trimboli, salió de esta vida después de vivirla por de 83 años. Ella generó hijos y vio nietos.

No fue una jornada fácil para ella. Media hora después de nacer en Curuzú-Cuatiá, Corrientes, Argentina, murió su madre, mi abuela. Seis meses después murió su padre, mi abuelo. Fue criada por su abuela materna, quien falleció cuando ella era todavía una niña.

Inés y Francisco
Su hermana, nuestra tía, la adoptó y creció en San Fernando, cerca del delta del Tigre, en Buenos Aires.
Las adolescentes de hoy se peinan, maquillan y visten siguiendo el visual de sus ídolos de manera que tenemos por las calles millares de copias de Kristen Sttewart, Anna Kendrick, Miley Cyrus, Beyonce, Britney Spears para citar algunas.

De la misma forma Inés y su generación admiraron a Marilyn Monroe, Lana Turner y Sofia Loren. En aquella época habían millares de Marilynes, Lanas y Sofias.
Se casó con Francisco Trimboli y tuvieron un hijo, yo, una hija, Rosana, y otro hijo, Gustavo.

Así como muchos matrimonios en la época, se separó en los años 70. Pero para ella no fue fácil perder el matrimonio, ni soportar la hostilidad social contra las mujeres separadas.

Para ella, John y Jackeline Kennedy, Pedro Quartucci y Elina Colomer de “La Familia Falcón”, eran los modelos a ser seguidos. El matrimonio feliz representaba el suceso de la gente de bien. Ella nunca digirió la separación y el divorcio.

Inés, Rosana, Jorge, Gustavo y Francisco
Mar del Plata - 1966
La generación de ella aplaudió a Libertad Lamarque y rechazó a Astor Piazzolla; escuchó a la verdadera Evita Perón por la radio y se asustó viendo militares e guerrilleros se mataban por las calles de Buenos Aires.

Ella paseó mucho y se recluyó también. Tuvo muchos amigos y momentos de soledad. Tuvo muchos alhajas y las perdió. Pintó cuadros bellos y de repente dejó de pintar.

Un día me dio un sopapo merecido cuando yo tenía 15 anos y nunca más en la vida me olvidé lo que significa respetar mi casa.

Muchas veces nos cocinó flan, milanesas y tantas otras cosas buenas.

Cuando conoció a quien es mi esposa hace 26 años, me mandó cuidarla y respetarla.

Cuando nacieron nuestras hijas, viajó 3.000 kilómetros para conocerlas.

Nuestras charlas telefónicas eran un drama y una comedia, todo al mismo tiempo.

En sus últimos instantes semiconsciente en la cama del hospital, escuchó mi voz a través del celular de mi querida hermana. Un poco después se fue para el lugar que alimentaba su fe infantil teniendo un su equipaje el amor de sus hijos, familiares, amigos y perros y la victoria sobre dos cánceres que no la mataron años atrás. Falleció de aquellas cosas que se mueren la mayoría de los viejitos. Su partida fue bendita. Lo sé porque nos dejó más unidos.

Mis hijas saben quien fueron sus abuelos y bisabuelos, una rara virtud para la generación de hoy que mal saben quien son sus padres.

Inés Hernández de Trimboli
(07/Abril/1928 - 19/Febrero/2011)


















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